Recuso al abogado de tu ausencia,
reniego del partido sin contrario.
¿Qué valen los tesoros sin corsario?
¿Qué tu frigidez sin mi impotencia?
A otro tonto le pedirás paciencia;
mis manos hace tiempo (se) encallaron,
perdieron toda fuerza y se espantaron
por haber hecho suya tu inocencia.
Abril, quizá, vendrá con aguacero
si juego en otras mesas mis partidas,
si envuelvo con tu escarcha mis poemas.
Retiro de tu altar todas mis vidas
por más que te deseo y siempre quiero
salpicar tus dos pechos con mi esperma.
sábado, marzo 08, 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada