Ahora que sólo somos jóvenes para ser adultos
-nunca más niños-
volver a la pizarra adolescente
de los sueños
es vivir en lo inconcluso.
Ahora que reconozco aún tus manos
-de largos dedos-
y son más anchas las cinturas que nos atan
estás distante
otra vez en mis veranos.
Ahora que lo dimos por perdido
sigue mordiendo
-cruenta-
la nostalgia.
miércoles, octubre 21, 2009
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